
El partido Regeneración en las elecciones gallegas, convocadas para noviembre, y ahora adelantadas al 21 de octubre, propugnará la abstención. Lo que hay que hace es cerrar la Xunta de Galicia y el parlamento gallego. No se pude legitimar la farsa autonómica participando en la trampa de la casta parasitaria. Las autonomías son insostenibles. La autonomía gallega se ha llevado por delante a las cajas gallegas. Ni un solo voto en las urnas el próximo octubre.
Regeneración

En Galicia, el dato más relevante es el incremento exponencial de la abstención, que implica un rechazo a la casta parasitaria. Por lo demás, no cabe felicitar a Alberto Núñez Feijoo. No es ese buen gestor que proclaman sus corifeos. Es un mal gestor como todos, porque el mal está en las autonomías, con su exceso de políticos y de burocracia. Enfrente tenía a un partido socialista acabado, cuya pésima gestión sigue en la memoria histórica de los españoles, con un candidato aún más pésimo, y un separatismo dividido y la Ley electoral castiga la división.
Lo más relevante es el fracaso sin paliativos de Mario Conde, cuyo respaldo electoral es ridículo y testimonial. Conde ha demostrado tener perdido por completo el sentido de la realidad calificando de “impresionante” lo conseguido. Era fundamental que no se consolidara la enésima coartada del sistema, que es lo que es y representa Mario Conde, que no prostituyera el discurso regeneracionista, contra el que ha perpetrado lo único que sabe hacer: una apropiación indebida.
Con bastante respaldo mediático, después de años de lavado de imagen y proyección a través de Intereconomía, grupo que queda sin crédito económico pero también sin moral, sin credibilidad, sólo diez mil gallegos han apoyado a un supuesto insolvente que ha demostrado capacidad económica para afrontar la campaña y que ha repartido su papeleta con dos diarios gallegos.
Hay una parte sustancial de la población que ya no se siente representada por el sistema, que quiere un discurso claro de soluciones radicales, con autoridad moral, con credibilidad, con honradez. Mario Conde era un corsario con un proyecto personal que ha quedado arrumbado. Su pretensión de seguir es un desquicie.
Esa población cada vez más hastiada con la casta parasitaria, cada vez más harta de esta farsa de las autonomías, puede emerger, no se le ha cerrado el camino, como se pretendía, de manera tan fraudulenta y penosa. Esa demanda existe, es creciente, y hay que darle respuesta.
Por lo demás, en el Partido Popular Feijoo se postula como un dirigente alternativo a Rajoy, pero eso no hace más que intensificar las tremendas dificultades que ha de afrontar en el inmediato futuro Rajoy, sin que Feijoo me parezca más que otro de la casta –ha colocado a su “pareja”- sin ninguna solución real a los problemas de Galicia y de España. Eso sí, ha demostrado tener bastante comprada a esa profesión alternativa a la prostitución en que ha degenerado el periodismo y suficientemente controladas sus redes clientelares.
Enrique de Diego
@enrique_dediego
