
La mentira y la estupidez se han convertido en la línea editorial, en la línea informativa y en las señas de identidad del diario -porque sale a diario no porque lo sea ni nada parecido- El Mundo. Es por ello porque me parece una manifiesta indignidad comprar El Mundo, puesto que Pedro J. mienta en la línea de Goebbles es un desprecio a los lectores y un insulto a la inteligencia. Quien compra El Mundo asume que insulten a su inteligencia y demuestra poca dignidad y nulo conocimiento.
Es notorio, es evidente el ridciculo patético de la alucinanción fabuladora, solo apta para indigentes mentales o para hoolligans sectarios, que lo mismo da, con el episodio final de chatarra ferroviaria e informativa. Ocho años de mentira pestilente dice muy poco de una nación que no vuelve la espalda de una vez a corsarios de la mentira como Pedro J. y Losantos.
Hay conspiranoicos desprogramándose que agradecen que se les hable con claridad, pero ya es hora de que se vuelvan con decisión contra quienes, mintiéndoles y manipulándoles, les vejaron yles entretuvieron mientras eran manipulados por la casta parasitaria a la que Pedro J. y Losantos sirven de manera muy lucrativa para ellos. Dejar de comprar El Mundo -y Marca, Expansión o Telva- es un imperativo ético, una mentira de dignidad recuperada y un gesto de patriotismo.
Las sociedades que aceptan la mentira no sobreviven. Y tenemos que luchar por la supervivencia. Esa es la situación. Erradicaremos de la vida pública a los mentirosos de la vida pública a los mentirosos como Pedro J. y Losantos.
"El Mundo" pidió la salida de la cárcel de Zougam, terroista islámico. Este asesino de 192 españoles, es un héroe para medios vendidos a la casta. Pedro J. arruina el periódico, miente a los españoles, usa sus contactos, la casta a la que tanto debe, la casta que ha hundido en la miseria a los españoles, para pedirles subvenciones. "El Mundo" es una inmundicia mediática.
Enrique de Diego
